¿Limpio de faltas?

Proverbios 20: 11

“Ya con sus acciones deja ver el muchacho si su conducta es pura  y recta”

– Nadie puede sentirse absolutamente limpio de faltas, siempre tendremos por algún lado algo que rectificar; ya sea en la vida personal, privada, o en las relaciones con los demás; Siempre estamos a un paso de equivocarnos. Lo importante es tener conciencia de que en todo momento podemos fallar, y eso nos ayuda a mantenernos en guardia, para no juzgar a los otros”

La buena o mala vida dependen de la lengua. Nosotros mismos construimos nuestro destino, no solo con nuestras obras, sino también con las palabras. Una palabra de amor, de paz o de reconciliación solo puede atraer el bien, la bendición y la paz. En cambio, la palabra utilizada para generar conflicto  y violencia solo puede atraer  muerte y destrucción.

Cuando se tiene el cuidado pertinente y la humildad como aliada será menos propensa la caída y el dedo señalador cuando algún prójimo falle o empiece a decaer; la responsabilidad no debe ser propia de no caer, sino también de ayudar a prevenir y sostener a los demás

Tomado de la Biblia del peregrino; Luis Alonso Schôkel.
Teología para el Camino

Organización Teológica |Desde 2011|